A esta imagen correspondería el poema "Lá Página Blanca" pero está sólo el final de "A Roosvelt". Le transcribo "La Página Blanca" (suena bonito eso :) ) y así puede copiarlo y subirlo en otra entrada.
"La Página Blanca" Rubén Darío A A. Lamberti
Mis ojos miraban en hora de ensueños la página blanca. Y vino el desfile de sueños y sombras. Y fueron mujeres de rostros de estatua, mujeres de rostro de estatua de mármol, ¡tan tristes, tan dulces, tan suaves, tan [palidas! Y fueron visiones de extraños poemas, de extraños poemas de besos y lágrimas, ¡de historias que dejan en crueles instantes las testas viriles cubiertas de canas! ¡Qué cascos de nieve que pone la suerte! ¡Qué arrugas precoces cincela en la cara! ¡Y cómo se quiere que vayan ligeros los tardos camellos de la caravana! Los tardos camellos -como las figuras en un panorama-, cual si fuese un desierto de hielo, atraviesan la página blanca. Éste lleva una carga de dolores y angustias antiguas, angustias de pueblos, dolores de razas; ¡dolores y angustias que sufren los Cristos que vienen al mundo de víctimas trágicas! Otro lleva en la espalda el cofre de ensueños, de perlas y oro, que conduce la reina de Saba. Otro lleva una caja en que va, dolorosa difunta, como un muerto lirio, la pobre Esperanza. Y camina sobre un dromedario la Pálida, la vestida de ropas obscuras, la Reina invencible, la bella inviolada: la Muerte. ¡Y el hombre, a quien duras visiones asaltan, al que encuentra en los astros del cielo prodigios que abruman y signos que espantan, mira el dromedario de la caravana como el mensajero que la luz conduce, en el vago desierto que forma la página blanca!
Profesor, buenos días!
ResponderEliminarA esta imagen correspondería el poema "Lá Página Blanca" pero está sólo el final de "A Roosvelt". Le transcribo "La Página Blanca" (suena bonito eso :) ) y así puede copiarlo y subirlo en otra entrada.
"La Página Blanca"
Rubén Darío
A A. Lamberti
Mis ojos miraban en hora de ensueños
la página blanca.
Y vino el desfile de sueños y sombras.
Y fueron mujeres de rostros de estatua,
mujeres de rostro de estatua de mármol,
¡tan tristes, tan dulces, tan suaves, tan
[palidas!
Y fueron visiones de extraños poemas,
de extraños poemas de besos y lágrimas,
¡de historias que dejan en crueles instantes
las testas viriles cubiertas de canas!
¡Qué cascos de nieve que pone la suerte!
¡Qué arrugas precoces cincela en la cara!
¡Y cómo se quiere que vayan ligeros
los tardos camellos de la caravana!
Los tardos camellos
-como las figuras en un panorama-,
cual si fuese un desierto de hielo,
atraviesan la página blanca.
Éste lleva
una carga
de dolores y angustias antiguas,
angustias de pueblos, dolores de razas;
¡dolores y angustias que sufren los Cristos
que vienen al mundo de víctimas trágicas!
Otro lleva
en la espalda
el cofre de ensueños, de perlas y oro,
que conduce la reina de Saba.
Otro lleva
una caja
en que va, dolorosa difunta,
como un muerto lirio, la pobre Esperanza.
Y camina sobre un dromedario
la Pálida,
la vestida de ropas obscuras,
la Reina invencible, la bella inviolada:
la Muerte.
¡Y el hombre,
a quien duras visiones asaltan,
al que encuentra en los astros del cielo
prodigios que abruman y signos que espantan,
mira el dromedario
de la caravana
como el mensajero que la luz conduce,
en el vago desierto que forma
la página blanca!
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Saludos.
Maigli Velásquez B.